La leyenda del El Dorado ha capturado la imaginación de muchas personas a lo largo de la historia. Se centra en la búsqueda de una ciudad de oro fabulosamente rica en la región de América del Sur. Aunque existen varias versiones de la leyenda, la más conocida está relacionada con la ceremonia de investidura de un nuevo líder muisca, en la que el gobernante se cubría con polvo de oro y se sumergía en una laguna como un rito sagrado.  

En el museo del oro de Bogotá hay una figura artesanal que refuerza la crónica de la leyenda y da vida a la teoría que el mito se originó en un evento que se realizaba en la laguna de Guatavita. La laguna la encontramos en la vereda Tierra negra del municipio de Sesquilé, provincia de Almeidas, departamento de Cundinamarca a unos 75 kilómetros al noroeste de Bogotá. 

Llegamos a la laguna el 13 de noviembre de 2023 alrededor de las 3 de la tarde recorriendo 8 kilómetros desde la carretera que se dirige hacia Guatavita pero que desvía a la izquierda mientras vamos bordeando el embalse de Tominé. Algunos pudieron seguir derecho hasta llegar a la población y al ver el cuerpo de agua de la represa llegaron a pensar que estaban en la laguna, pero puedo decirles que están en equivocación. La suerte nos acompañó y fuimos el último grupo del día para que un guía nativo y de sangre indígena nos regalará sus conocimientos en el lenguaje y costumbres de los habitantes originales.  

El camino trasado nos permite ver los daños realizados por los colonos españoles en uno de los costados de la laguna que en forma de V permitió bajar el nivel del agua y así extraer el tesoro de las profundidades. Actualmente la CAR administra la zona, pero en el pasado el lugar sin ningún control pudo ver una extensiva deforestación, delincuencia y hasta una pista de motociclismo. 

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